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Debe ser la esencia vaga que evocas y me insuflas;
Debe ser la esencia vaga que evocas y me insuflas;
La dosis soberbia de manipulación,
O la cuota diaria de insatisfacción,
Ese irreductible fulgor que
camuflas.
Evades como matas, y matas
como ignoras.
No es tan siquiera la
falta de ademanes lo que careces,
Es la censura de mi verdad
compleja lo que padeces.
Esa cualidad indiferente
con la que en mi garganta te incorporas.
Trepanas en mí con el
estigma de la indulgencia,
Mientras que con poca
sobriedad organizo mis deseos en jaurías
Jaurías frenéticas, estimuladas
por los ecos de su algarabía.
Llegas y te vistes cual mi
ineludible carencia,
Esa que solo ahueca la
oquedad de mis penurias
En la misma medida que
padezco la tenue certeza de que una vez vivía.