martes, 17 de julio de 2012

Att: la madrugada.


                                                                                                  00:28 h.

Debe ser la esencia vaga que evocas y me insuflas;
La dosis soberbia de manipulación,
O la cuota diaria de insatisfacción,
Ese irreductible fulgor que camuflas.

Evades como matas, y matas como ignoras.
No es tan siquiera la falta de ademanes lo que careces,
Es la censura de mi verdad compleja lo que padeces.
Esa cualidad indiferente con la que en mi garganta te incorporas.

Trepanas en mí con el estigma de la indulgencia,
Mientras que con poca sobriedad organizo mis deseos en jaurías
Jaurías frenéticas, estimuladas por los ecos de su algarabía.

Llegas y te vistes cual mi ineludible carencia,
Esa que solo ahueca la oquedad de mis penurias
En la misma medida que padezco la tenue certeza de que una vez vivía.