domingo, 1 de diciembre de 2013

Día 23.



Soy una masa de reproches.
Un conglomerado de incertidumbres.
Soy ese costado del dado que quedó boca abajo.
Una brújula imantada.
El farol intermitente que medita bajo la lluvia.

Soy el fantasma de todos mis errores,
Mis pasos decadentes, tremulantes.
He lidiado con el peso de mis mentiras,
Con la diafanidad de mis verdades.

He librado una guerra con mis sentimientos,
Una sin condolencias, ni méritos.
La valentía y mi voluntad las dejé en la trinchera de una quimera.
Me he quedado estupefacto en el fuego cruzado
De dudas,
De arrepentimientos.
Esa sensación que enajena mi cuerpo,
Que aliena mi mente.

Soy un puente que no haya destino,
Que sigue buscándole en el horizonte.
Una ola sin oleaje,
Unas botas bajo la cama
O un libro abandonado. Da igual.
Todo concuerda el ineludible manto
De la soledad.

Ya son 911 días.

La aritmética nunca antes fue
Tanta causa de hilaridad,
O una inopinada coincidencia.

Los números confabulan.
El tiempo,
El barro,
La arena,
 Y esta incapacidad que parece tan difícil de doblegar.

Soy.

Lo banal se haya en el pronombre.
Un intento fallido por describir mi vanidad,
Por ser condescendiente a mis fallas.
Por escribir líneas en vez
De terminar el libro.