Soy una masa de
reproches.
Un conglomerado de
incertidumbres.
Soy ese costado del
dado que quedó boca abajo.
Una brújula imantada.
El farol intermitente
que medita bajo la lluvia.
Soy el fantasma de
todos mis errores,
Mis pasos decadentes,
tremulantes.
He lidiado con el peso
de mis mentiras,
Con la diafanidad de
mis verdades.
He librado una guerra
con mis sentimientos,
Una sin condolencias,
ni méritos.
La valentía y mi
voluntad las dejé en la trinchera de una quimera.
Me he quedado
estupefacto en el fuego cruzado
De dudas,
De arrepentimientos.
Esa sensación que
enajena mi cuerpo,
Que aliena mi mente.
Soy un puente que no
haya destino,
Que sigue buscándole en
el horizonte.
Una ola sin oleaje,
Unas botas bajo la cama
O un libro abandonado.
Da igual.
Todo concuerda el ineludible
manto
De la soledad.
Ya son 911 días.
La aritmética nunca
antes fue
Tanta causa de
hilaridad,
O una inopinada coincidencia.
Los números confabulan.
El tiempo,
El barro,
La arena,
Y esta incapacidad que parece tan difícil de
doblegar.
Soy.
Lo banal se haya en el
pronombre.
Un intento fallido por
describir mi vanidad,
Por ser condescendiente
a mis fallas.
Por escribir líneas en
vez
De terminar el libro.
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