Guárdeme
junto al deseo que oculta cuando se muerde los labios
Insúfleme
el resuello que expira su boca, que me tienta y me invita a pecar
Sólo
quiero beber de ese veneno genuino que pueda apaciguarme
Sólo
quiero quedarme, sin tener que considerar la idea de marchar
Encuentre
en mis agonías lúgubres la procedencia de las mismas
La
kriptonita que de atavío se sirve en su cuerpo, en su todo, que cual
Funámbulo
me deja en vilo, suspendido en cada intento por besarle.
Deténgame
en sus reminiscencias, no me pase por inadvertido en tan
Íntimo
sosiego, allí quiero permanecer, allí me he de sembrar
Apresúrese
en venir, pero no prescinda de su poca
Zalamería, y
no me exhorte con su mirada, que le aseguro podré diluirme en ella.
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