miércoles, 29 de febrero de 2012

Fanatísmo y frenesí.


Ven, te invito a que me invites
A inventarte esta noche.
Habítame la mente como sueles hacerlo,
Participa en mis cronopios
Como deidad o verdugo.

Hoy.
Se solapan entre la obscuridad de mis ojos cerrados,
De mis ojos quebrados:
Las quimeras y fantasías anheladas.
Tu humanidad siempre amenazante,
Tan antagónica a mis utopías y prototipos.
La satisfacción y el morbo,
La extasía de sobrevivir en ti, en tus labios.
Nazco cada vez que me pronuncias,
Sucumbo siempre que te ocultes,
Resucito con el éter de tu sonrisa,
Y muto con el espasmo que genera el roce de tus brazos
Sigilosos y mesiánicos, enroscándose en mi cuerpo.

Quiero mirarte y mostrarme bizarro,
Sostener tu mirada y ser raptado.
Víctima del secuestro y cómplice del mismo.
Síndrome de Estocolmo,
O como quieran llamarlo, tú
Y la maldita ciencia.

No te vayas, que aún no acabo contigo.

Te anhelo, te necesito.
Vicio, droga, capricho,
Masoquismo, seducción,
O simplemente psicopatía
¿Qué importa si eres opio o bálsamo?
El sedante te habita y me invade.
Catalepsia inefable.
Inerte me hallas,
Inerme me hallo.

Ven, invítame una vez más
No quiero separarme.
Arte eres,
Fracción de diosa sibilina.
Quiero hallar el enigma tras tus ojos,
Enfrentarme al vértigo que generan.

No me pidas que te borre.
Catarsis fingida.
Tendrás que darme el revólver,
Y correr con mi vida.

Si te vas al infierno, yo voy contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario