Ven, te invito
a que me invites
A inventarte
esta noche.
Habítame la
mente como sueles hacerlo,
Participa en
mis cronopios
Como deidad o
verdugo.
Hoy.
Se solapan
entre la obscuridad de mis ojos cerrados,
De mis ojos
quebrados:
Las quimeras y
fantasías anheladas.
Tu humanidad
siempre amenazante,
Tan antagónica
a mis utopías y prototipos.
La
satisfacción y el morbo,
La extasía de
sobrevivir en ti, en tus labios.
Nazco cada vez
que me pronuncias,
Sucumbo
siempre que te ocultes,
Resucito con
el éter de tu sonrisa,
Y muto con el
espasmo que genera el roce de tus brazos
Sigilosos y
mesiánicos, enroscándose en mi cuerpo.
Quiero mirarte
y mostrarme bizarro,
Sostener tu
mirada y ser raptado.
Víctima del
secuestro y cómplice del mismo.
Síndrome de
Estocolmo,
O como quieran
llamarlo, tú
Y la maldita
ciencia.
No te vayas,
que aún no acabo contigo.
Te anhelo, te
necesito.
Vicio, droga,
capricho,
Masoquismo,
seducción,
O simplemente
psicopatía
¿Qué importa
si eres opio o bálsamo?
El sedante te
habita y me invade.
Catalepsia
inefable.
Inerte me
hallas,
Inerme me
hallo.
Ven, invítame
una vez más
No quiero
separarme.
Arte eres,
Fracción de
diosa sibilina.
Quiero hallar
el enigma tras tus ojos,
Enfrentarme al
vértigo que generan.
No me pidas
que te borre.
Catarsis
fingida.
Tendrás que
darme el revólver,
Y correr con
mi vida.
Si te vas al
infierno, yo voy contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario